Desde el 28 de junio de 2025, determinados productos y servicios digitales deben cumplir nuevos requisitos de accesibilidad. La Ley 11/2023 incorpora en España las obligaciones establecidas por la Directiva Europea de Accesibilidad y afecta especialmente a sectores como el comercio electrónico, los servicios bancarios, el transporte, las comunicaciones electrónicas, los libros electrónicos, las agencias de viajes y otros servicios dirigidos a consumidores.
Para muchas empresas, esta normativa supone la necesidad de revisar sus páginas web, tiendas online y aplicaciones. Sin embargo, la accesibilidad digital no debe entenderse únicamente como una obligación legal: también representa una oportunidad para mejorar la experiencia de usuario, llegar a más clientes y ofrecer servicios digitales de mayor calidad.
¿Qué es la accesibilidad web?
Una página web accesible es aquella que puede ser utilizada por el mayor número posible de personas, incluidas aquellas que presentan alguna discapacidad visual, auditiva, motora o cognitiva.
También beneficia a personas mayores, usuarios que navegan desde dispositivos con pantallas pequeñas, personas con conexiones lentas o usuarios que, temporalmente, no pueden utilizar el ratón o escuchar un contenido.
Una web accesible debe permitir, entre otras posibilidades:
- Navegar utilizando únicamente el teclado.
- Utilizar lectores de pantalla y otras tecnologías de apoyo.
- Comprender correctamente los textos, botones y formularios.
- Identificar los mensajes de error y saber cómo corregirlos.
- Distinguir los contenidos mediante un contraste adecuado.
- Ampliar el tamaño del texto sin perder información.
- Acceder a alternativas textuales para imágenes y contenidos audiovisuales.
- Completar procesos de registro, contratación y pago sin encontrar barreras.
Por tanto, no se trata simplemente de cambiar los colores de una página o añadir un botón de accesibilidad. La accesibilidad debe estar presente en el diseño, la estructura, los contenidos y el funcionamiento completo del sitio web.
¿Qué empresas pueden estar afectadas por la Ley 11/2023?
La ley no se aplica automáticamente de la misma manera a todas las páginas web. Su ámbito se centra en determinados productos y servicios ofrecidos a consumidores.
Entre los servicios incluidos se encuentran:
- Tiendas online y servicios de comercio electrónico.
- Servicios bancarios para consumidores.
- Plataformas de transporte y venta de billetes.
- Servicios de comunicaciones electrónicas.
- Plataformas de acceso a contenidos audiovisuales.
- Libros electrónicos y sus aplicaciones.
- Páginas y aplicaciones de agencias de viajes y turoperadores.
- Determinados servicios de suministro dirigidos a consumidores.
- Redes sociales.
En el caso del comercio electrónico, la normativa presta especial atención a las funciones de identificación, seguridad y pago. Estas deben presentarse de manera perceptible, funcional, comprensible y compatible con las tecnologías de apoyo.
Esto significa que la revisión no debe limitarse a la página de inicio. Debe analizarse el proceso completo utilizado por el cliente: búsqueda de productos, filtros, formularios, cesta de compra, identificación, condiciones de contratación, métodos de pago y atención posterior.
¿Todas las empresas están obligadas?
Existen exclusiones y excepciones que deben estudiarse individualmente.
Por ejemplo, la normativa europea excluye a las microempresas que prestan servicios, aunque esta excepción no se extiende necesariamente a las microempresas que fabrican o comercializan productos incluidos en el ámbito de la legislación. También se contemplan determinados contenidos antiguos, archivos web que no se actualizan, algunos documentos publicados antes del 28 de junio de 2025 y contenidos de terceros que no están financiados, desarrollados ni controlados por la empresa.
También puede valorarse una excepción cuando la adaptación suponga una modificación fundamental del servicio o una carga desproporcionada. No obstante, estas circunstancias deben evaluarse y justificarse adecuadamente; no constituyen una exención automática.
Por ello, antes de afirmar que una página está obligada o exenta, es recomendable analizar su actividad, el tipo de servicio ofrecido, el público al que se dirige y las funciones disponibles en la plataforma.
¿Qué aspectos deben revisarse en una página web?
Una auditoría de accesibilidad debe combinar herramientas automáticas con comprobaciones manuales. Los sistemas automáticos permiten localizar determinados errores, pero no pueden evaluar por sí solos toda la experiencia de navegación.
Entre los principales elementos que deben revisarse se encuentran:
Estructura y navegación
Los títulos y encabezados deben seguir un orden lógico. Los menús, enlaces y botones tienen que ser identificables y permitir una navegación coherente, también mediante teclado.
Imágenes y contenidos audiovisuales
Las imágenes relevantes deben disponer de textos alternativos adecuados. Los vídeos pueden necesitar subtítulos, transcripciones o audiodescripciones dependiendo de su contenido y finalidad.
Colores y contraste
Los textos y elementos interactivos deben presentar un contraste suficiente respecto al fondo. La información tampoco debería depender exclusivamente de un color.
Formularios
Cada campo debe tener una etiqueta clara. Los errores deben explicar qué ha ocurrido y cómo solucionarlo, sin depender únicamente de señales visuales.
Tiendas online y procesos de pago
El usuario debe poder seleccionar productos, revisar la cesta, identificarse y completar el pago utilizando tecnologías de apoyo. La Ley 11/2023 exige expresamente que las funciones esenciales del comercio electrónico sean accesibles.
Compatibilidad con tecnologías de apoyo
La página debe poder interpretarse correctamente mediante lectores de pantalla, software de reconocimiento de voz y otros sistemas de asistencia.
Documentos descargables
Los documentos PDF, catálogos, formularios y manuales disponibles en la web también pueden presentar barreras. Por ello, deben revisarse junto al resto de los contenidos digitales.
¿Es suficiente instalar un widget de accesibilidad?
No necesariamente.
Los widgets pueden ofrecer funciones útiles, como modificar el contraste, ampliar textos o facilitar determinados modos de visualización. Sin embargo, una herramienta superpuesta no corrige automáticamente todos los problemas existentes en el código, la estructura, los formularios o los procesos de compra.
Por ejemplo, un widget difícilmente podrá solucionar por sí solo:
- Un formulario sin etiquetas correctamente asociadas.
- Un botón cuyo propósito no puede interpretar un lector de pantalla.
- Una navegación que no funciona mediante teclado.
- Un proceso de pago incompatible con tecnologías de apoyo.
- Un documento PDF sin estructura accesible.
- Una imagen importante sin una descripción adecuada.
- Un mensaje de error que solo se identifica mediante un color.
La accesibilidad requiere una revisión técnica del sitio web y, cuando sea necesario, modificaciones en el diseño, los contenidos y el desarrollo.
La accesibilidad también mejora la experiencia de usuario
Adaptar una web no beneficia únicamente a las personas con discapacidad. Muchas de las buenas prácticas de accesibilidad ayudan a conseguir páginas más claras, ordenadas y sencillas de utilizar.
Una estructura correcta, textos comprensibles, formularios bien diseñados y una navegación coherente pueden reducir el abandono de usuarios y facilitar las conversiones.
Además, una web accesible:
- Puede llegar a un público más amplio.
- Mejora la usabilidad en dispositivos móviles.
- Facilita la comprensión de los contenidos.
- Refuerza la imagen responsable de la empresa.
- Reduce barreras durante los procesos de compra.
- Favorece un desarrollo web más ordenado y mantenible.
La Directiva Europea de Accesibilidad persigue precisamente que los productos y servicios incluidos puedan utilizarse de manera efectiva por las personas con discapacidad y que las empresas dispongan de criterios comunes dentro del mercado europeo.
¿Cómo puede ayudarte Murphy?
En Murphy podemos analizar el estado actual de tu página web o tienda online y ayudarte a identificar posibles barreras de accesibilidad.
Nuestro proceso puede incluir:
- Revisión inicial de la página web.
- Análisis automático y comprobaciones manuales.
- Evaluación de navegación mediante teclado.
- Revisión de formularios y mensajes de error.
- Comprobación de textos, contrastes e imágenes.
- Análisis del proceso de compra o contratación.
- Revisión de compatibilidad con tecnologías de apoyo.
- Propuesta priorizada de mejoras.
- Implementación de correcciones en la web.
- Seguimiento después de actualizaciones o cambios de contenido.
El objetivo no es limitarse a instalar una herramienta, sino mejorar de forma real la experiencia de las personas que utilizan la página.
¿Tu web está preparada?
La accesibilidad digital ya forma parte de los requisitos que muchas empresas deben tener en cuenta al diseñar, desarrollar y mantener sus servicios online.
Si tu negocio dispone de una tienda online, una plataforma de contratación o un servicio digital dirigido a consumidores, este es un buen momento para revisar su funcionamiento.
En Murphy te ayudamos a detectar barreras, establecer prioridades y aplicar mejoras para conseguir una web más accesible, usable y preparada para las necesidades actuales.







